Bisonte

El Bisonte Un nexo con nuestra historia

by / 0 Comments / 116 Lecturas / 13 agosto, 2013

Hace un año nacía en Asturias la primera cría de bisonte después de 10.000 años.

Un nexo con nuestra historia TEXTO ALBA HERRERUELA

Hace un año nacía en Asturias la primera cría de bisonte después de 10.000 años. Un macho de unos 25 kilos que llegó al mundo en este punto de la geografía gracias a una serie de iniciativas que llevan desarrollándose los últimos cinco años y que pretenden que en ciertas zonas de Europa, entre las que se encuentra el Principado, vuelvan a existir manadas de bisontes europeos. Este animal está en peligro de extinción ya que sólo quedan unos 4.400 ejemplares. En libertad sólo existen tres manadas en Rusia y otras tres en Polonia.

Para que este retoño naciese en el Parque de la Prehistoria de Teverga fue necesario un convenio entre el gobierno autonómico, el Ayuntamiento del concejo, el Fondo para la Protección de los Animales Salvajes (FAPAS) y la Asociación para la conservación del bisonte europeo. El propósito de dicho pacto era desarrollar una iniciativa que incentivase el turismo en el Parque, lo que ha sido todo un éxito ya que en doce meses, el centro ha duplicado sus visitas. Dichas entidades trajeron a territorio asturiano a los padres de la criatura: Pipa y Lipión, quienes pocos meses después, hicieron que Asturias volviese al paleolítico por un rato al ver nacer un bebé de esta especie bajo este cielo. Y es que hasta esa época de la prehistoria habría que remontarse para poder ser testigos de uno de estos alumbramientos.

Arte rupestreEntre la prehistoria y el hoy

Los bisontes fueron unos de los animales que cohabitaron con los primeros asturianos, aquellos Homo Sapiens que pintaron las paredes de muchas cuevas y cuyo arte, muchas veces conceptual y otras sorprendentemente realista, ha llegado hasta nosotros por ejemplo en Tito Bustillo en Ribadesella, la cueva del Pindal en Ribadedeva, la del Buxu en Cangas de Onís o la de la Lluera en Oviedo. Estos resquicios cobran aún mayor importancia si se tiene en cuenta que están pintados entre el 35.000 y el 9.000 Antes de Cristo. Por todo esto, el nacimiento de esta cría en mayo del año pasado representa un puente con la historia de Asturias.

El parto se enmarca en una serie de proyectos que llevan trayendo al Principado varios ejemplares desde hace un lustro. Por ejemplo, en 2012 llegaron doce procedentes de los parques naturales de Lelystad y Han-Sur-Lesse, en Holanda y Bélgica. Sin embargo, no todos los animales sobrevivieron y ahora mismo, sólo quedan seis la región.

Pese a las investigaciones llevadas a cabo por el presidente de la Asociación Centro de Conservación del bisonte europeo en España, Fernando Morán, introductor de este tipo de programas, las causas de estos fallecimientos no parecen muy claras aunque el experto aboga por un envenenamiento involuntario. “Expuse el caso en un congreso en Polonia, enseñé la necropsia que les hice a todos los bisontes, donde se veían las diferentes lesiones.

Empezaron a salir más casos y la fórmula de la muerte era la misma. Por ejemplo, en Checoslovaquia, metieron 14 bisontes en una finca y de repente, empezaron a morir; sobrevivieron cinco. Después, se enteraron de que el dueño de otra finca había utilizado un herbicida compuesto y con la lluvia, había arrollado contaminando a los bisontes”, relata el veterinario.

En este tipo de accidentes la cantidad no es determinante, ya que poca cuantía de dichas sustancias puede desembocar en un desastre muy perjudicial para el ecosistema y la biodiversidad de una zona.

Otra de las hipótesis que se barajaron en su momento, fue que los ganaderos de la zona hubiesen envenenado a los bisontes para proteger sus propias reses. Una teoría que según Morán no tiene certezas empíricas. “Los bisontes sufren las mismas enfermedades que el ganado: la brucelosis, la lengua azul, la tuberculosis…pero eso no quiere decir que sean reservorios. Cada vez que transportamos un bisonte, le hacemos las mismas pruebas que a las vacas, por tanto, si tiene algo no lo puedes transportar. Tenemos que sacrificarlo, si tiene anticuerpos de tuberculosis, no puedes mantenerlo vivo ni llevarlo a ningún sitio”, apunta.

De hecho, lo normal es que la transmisión de enfermedades ocurra en el sentido inverso. Es el ganado el que contagia enfermedades a los animales salvajes ya que el origen siempre es de doméstico a salvaje. Además, estas patologías suelen desarrollarse más en ambientes cerrados como cuadras poco ventiladas con una concentración amplia de gérmenes.

Por último, también se planteó la posibilidad de que los propios animales se hayan envenenado al comer helechos y hiedras, unas plantas que en las vacas causan intoxicación. Su efecto en otras especies de rumiantes aún no se ha estudiado.

Con la muerte de esos bisontes en la Cordillera Cantábrica se perdieron grandes oportunidades, ya que según los promotores había mucha gente en todo el país pendiente de qué pasaba con aquello.

Bisontes en el mañana

Sin embargo, tres años después, la situación ha dado un giro positivo. En España perviven en la actualidad 70 de estos bóvidos. La asociación para su defensa espera llevar a la práctica seis proyectos durante este año: una finca de 100 hectáreas en Plasencia, de gente que trabajaba con toros de lidia y pretende criar bisontes para desarrollar el turismo.

También la reserva de Valdeserrillas en Castellón, con 800 hectáreas para otro núcleo de cría; un particular en Segovia y una iniciativa con el Safari Club de España y el Museo de la Fauna Salvaje en Boñar (León). Además, cuentan con un proyecto en Atapuerca con 1.200 hectáreas listas, donde de momento, meterán seis bisontes. En Asturias, buscan inversores privados que cuiden algunos ejemplares ya que la conservación natural aporta publicidad positiva y reconocimiento.

Respecto al bisonte, hay tres estadios para trabajar en conservación: centros de cría desde 1.000 metros cuadrados a 100-200 hectáreas; la semi libertad -grandes cerramientos de hasta 1.000-2.000 hectáreas-, o en libertad sin barreras. Todas las poblaciones que se implantarían en este país, entrarían por tanto en el régimen de centros de cría, respetando los criterios del programa internacional que marca que para fomentar la especie se deben buscar nuevos entornos para los individuos, ampliar el número existente y cuidar los criterios científicos de la raza.

Bisontes en TevergaValores añadidos

Tener uno de estos animales en casa cuesta entre 2.500 y 3.000 euros fundamentado en el coste del transporte. Este coste inicial se recupera con creces si ese animal se caza de forma controlada. Por la cabeza de una hembra se llegan a pagar 4.000 euros y por la de un macho hasta 18.000. Además, hay que sumar las otras partes aprovechables. Por ejemplo, el kilo de solomillo de bisonte europeo ha llegado a tasarse en 82 euros.

Pero su aporte no es sólo económico. Al tratarse de gran fauna, no interacciona con lo demás por lo que no representaría ningún problema para la biodiversidad local. Por añadidura, ayuda en los procesos de los demás ya que abre monte y limpia. Entonces produce pradera y más pasto, lo que conlleva aprovechamiento para las especies cinegéticas, propias de una zona, es decir en el caso de Asturias, el ciervo, el corzo e incluso el jabalí.

Según el presidente del Fondo para la Protección de Animales Salvajes (FAPAS), Roberto Hartasánchez, el bisonte es una especie paraguas, al igual que el oso o el lobo, es decir que “si la proteges, repercute en el resto de especies que comparten el hábitat. Si anulas el furtivismo o eliminas venenos, ayudas al resto de seres vivos del entorno”, apunta.

Un individuo adulto come al día 32 kilos de vegetación. Hierba, ramas, arbustos o troncos de matorral forman parte de la dieta de este mamífero. El 30 por ciento de su alimentación se compone de corteza vegetal, lo que los convierte en unos desbrozadores naturales.

Por otro lado, el propio bisonte cuando muere sirve de alimento a los osos, lobos y buitres, por lo que es una fórmula de transformación de hierba en proteína a gran escala. Esto a veces, es lo que marca la diferencia para que los carroñeros críen o no. Por ejemplo, en la cordillera cantábrica, algunos programas han conseguido que los osos se reproduzcan más en zonas donde disponían de carroña, pasando de cero o un osezno a tres por camada. Tampoco hay que restarle importancia a las especies de menor tamaño que comen gracias a la defunción, como pueden ser pájaros, insectos…según comentan desde FAPAS.

La mejora del hábitat permite que la especie avance, más allá de que el individuo concreto viva o muera. “En un parque como el de Redes, tener un rebaño de 60 bisontes ayudaría en muchos aspectos al propio parque”, justifica Morán.

Hasta ahora, la conservación era la responsabilidad patrimonial de los países. El bisonte es una especie europea en peligro de extinción por lo que los gobiernos tienen que colaborar y trabajar. Pero “han llegado a una especie de tope, por lo que además de buscar que esta especie sobreviva para nuestros hijos, tenemos que buscar razones para que este animal genere beneficios económicos”, argumenta.

Arte paleolítico

La comunidad científica considera al Bison Priscus como el predecesor directo de la especie actual, el Bison Bonasus, y es el que aparece pintado en las cuevas con arte rupestre. Su mejor retrato en Asturias se encuentra en la cueva de la Covaciella en Cabrales. Esta gruta, descubierta en 1994, permaneció sellada durante miles de años, lo que propició el buen estado de las pinturas. Algunas de ellas se realizaron hace 14.000 años, en el Paleolítico superior. Esta edad se sitúa entre los 40.000 y los 10.000 años de antigüedad.

Otro ejemplo de estas representaciones primitivas son las de Tito Bustillo en el macizo de Ardiles en Ribadesella. Esta caverna tiene doce zonas de dibujos y grabados distribuidas en 800 metros que trasladan a los visitantes a lo largo de más de 10.000 años. Las primeras datan de 25.000 años antes de Cristo y las últimas, de 10.000 años antes del presente. En las diferentes escenas aparecen cabras, bisontes e incluso tiene la única cámara conocida en el arte paleolítico dedicada a la figura y al sexo femeninos.

Hace más de 35.000 años, llegaron a Asturias los primeros Homo Sapiens. A partir del 25.000 antes del presente tuvo lugar un recrudecimiento de las condiciones en todo el planeta. Este enfriamiento, alcanzó su punto álgido hacia el 18.000, con el último máximo de la última glaciación.

Bisonte en el parque de la prehistoria de TevergaEl macizo de Ardiles, al igual que las otras cuevas, protegió a los primeros asturianos durante más de 10.000 años y en ese punto de la historia del hombre estaba presente el antecesor del bisonte actual. Para Hartasánchez, esto puede representar uno de los puntos de conexión entre aquellos primeros Homo Sapiens y nosotros. “Los documentos prehistóricos ponen de manifiesto que hace 15.000 años existía una fauna que llamaba la atención, por eso la pintaban o la grababan. Ahora, miles de personas sienten esa misma atracción hacia esos animales y no los pintan pero les hacen fotos. Veo un paralelismo en el comportamiento social que liga la prehistoria con las últimas tecnologías, lo que me lleva a pensar que el cerebro no ha cambiado tanto, sino sólo la técnica”, afirma elpresidente de FAPAS.

Con el paso de los milenios, para adaptarse a un hábitat forestal, las generaciones de bisontes fueron adaptando su tamaño, perdiendo volumen hasta llegar a los tres metros y medio de largo y los dos metros de alto que puede alcanzar los machos más grandes en la actualidad. El desarrollo de los cultivos y la regresión de los bosques redujeron cada vez más su hábitat, hasta llevarlos a la situación actual, al borde de la extinción.

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