Así llegan los partidos y sus candidatos

by / 0 Comentarios / 32 Lecturas / 18 mayo, 2015

988.038 asturianos están llamados a las urnas el próximo 24 de mayo en unos comicios marcados por la irrupción de nuevas fuerzas políticas que contribuirán a dibujar un nuevo mapa político en el que las alianzas serán fundamentales para garantizar el gobierno del Principado.

988.038 asturianos están llamados a las urnas el próximo 24 de mayo en unos comicios marcados por la irrupción de nuevas fuerzas políticas que contribuirán a dibujar un nuevo mapa político en el que las alianzas serán fundamentales para garantizar el gobierno del Principado. Texto Cristian Padilla

Los políticos asturianos encaran, al igual que los estudiantes, su particular final de curso. En este caso el de una legislatura breve -de 3 años- caracterizada por un bloqueo institucional debido a la falta de consenso en momentos puntuales entre los partidos, que ha frenado la posibilidad de desarrollar algunas políticas importantes para la región.

En esta tesitura, aparecen con fuerza Ciudadanos y Podemos, dos formaciones sin pasado que amenazan con fragmentar un ya de por sí plural Parlamento asturiano, poniendo de relieve, aún más, la necesidad de alcanzar pactos para aprobar políticas concretas, ya que parece lo de las mayorías absolutas es cosa del pasado.

El PSOE concurre a las elecciones como principal favorito, si bien parece que la victoria podría ir asociada a una importante perdida de escaños que le obligará a pactar, algo que ya tuvo que hacer en 2012. Javier Fernández deberá superar en las urnas la incapacidad para sacar algunos de sus principales proyectos adelante y los escándalos de corrupción vinculados a su partido en la región, ofreciéndose como la única fuerza que es capaz de garantizar un Estado de Bienestar sostenible en Asturias frente a las políticas de la derecha y a la incertidumbre de Podemos.

Por su parte FORO ha apostado por un cambio de rostro. Su fundador Álvarez-Cascos decidió hace unos meses apartarse del camino hacia la presidencia y dejar la candidatura en manos de Cristina Coto, una política fuerte dentro del partido. Desde la derrota electoral del año 2012 FORO se ha ido diluyendo en intención de voto, también ha ayudado la salida del partido de varios militantes que achacaban una falta de democracia interna en una formación que hace gala de la regeneración democrática. Una férrea oposición ha sido la principal seña de identidad de un partido que seguirá denunciando el pacto bipartidista del “Duernu” entre el PP y el PSOE, aunque en esta batalla parece que cada vez estará menos solo en el Parlamento, lo cual no es positivo para una formación que puede quedar fagocitada por distintas fuerzas.

A la espera de un patinazo socialista aguarda Mercedes Fernández “Cherines”, que no tiene que hacer frente al desgaste que supone haber gobernado en Asturias en los últimos años, como si han hecho sus principales rivales, pero que si que carga con la cruz del descrédito general que su partido tiene a nivel nacional por los escándalos de corrupción que ha protagonizado en diversos territorios. La candidata popular confía en su victoria ya que en la batalla por acercarse al PSOE podría contar con parte de los votos que abandonaron a su partido para irse a FORO en las últimas citas electorales y que ahora podría retornar hacia el PP. Su punto fuerte, al igual que para el PP nacional, será que la ciudadanía asocie la mejora de la economía a las políticas populares.

IU ha apostado por recuperar a uno de sus políticos más mediáticos a nivel nacional, Gaspar Llamazares. El hasta hace unos años secretario general de la coalición retorna a la política asturiana tras haber sido candidato a la presidencia del Principado en 1995 y 1999. De aquella corrían mejores tiempos para un partido al que Podemos podría borrar del mapa enarbolando un discurso parecido pero que ha logrado dejar un mayor poso entre la ciudadanía. Llamazares coge las riendas en Asturias de un partido a la deriva que puede pasar de ser socio del partido de gobierno a ser un tener una presencia testimonial en el Parlamento asturiano si no consigue un buen resultado electoral. Arrimarse al calor del fuego de Podemos, o alejarse para no quemarse más, será la difícil cuestión a resolver.

UNAS ELECCIONES MARCADAS POR LA IRRUPCIÓN DE NUEVOS PARTIDOS POLÍTICOS

UPyD sacó el máximo rendimiento en la última legislatura al único escaño que consiguió. Su acuerdo de gobierno con el PSOE e IU le ubicó en el centro del foco mediático pero la abrupta salida del partido de, precisamente, su único diputado en el Parlamento asturiano, Ignacio Prendes para enrolarse en Ciudadanos, unida a la crisis interna que la formación magenta tiene a nivel nacional, amenaza con sacarles del mapa político de Asturias. Adán Fernández tendrá la difícil papeleta de revalidar el escaño conseguido en 2012, cuando fue nombrado candidato menos de un mes antes del comienzo de la campaña electoral.

Ciudadanos y Podemos irrumpen en el juego político asturiano enarbolando desde dos vertientes distintas un discurso de regeneración democrática. El partido de Albert Rivera estará representado en Asturias por Nicanor García que tendrá que sobreponerse al hecho de ser el sustituto del candidato elegido en primarias, Francisco Gambarte, que tuvo que dimitir tras salir a la luz unos tuits anticatalanistas que escribió hace unos años. Por su parte, Emilio León es la cara de Podemos en Asturias, una fuerza que parece haber tocado techo tras un progreso vertiginoso en las encuestas desde su creación hace poco más de un año. No obstante, la directiva nacional del partido tiene grandes esperanzas en el papel que pueda jugar Podemos en Asturias, donde tiene un gran respaldo popular.

El fin de curso ha llegado y los candidatos y sus partidos están cerca de recoger las notas. El trabajo de última hora realizado en la campaña electoral será más importante que nunca para ganarse la confianza de una ciudadanía que nunca tuvo tantas posibilidades de voto. El 24 de mayo sabremos qué partidos sacan matrícula, quiénes consiguen un aprobado raspado y cuáles que no pasan del aprobado. Pero, por encima de valoraciones, que siempre son subjetivas -sobre todo cuando las hacen los propios partidos- sabremos quién gobernará en el Principado los próximos cuatro años.

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